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LA HORA DEL CAFÉ

Siempre comienzo el día tomando pan con mermelada y mantequilla y, sobre todo, mi café con leche. Pero, no tenía café y eso hoy ha irritado mi carácter hasta el punto de decir no me mires, no me toques porque muerdo. No hay cosa que me siente peor que no tener recién hecho el café de la mañana. Tal vez, esto se puede considerar una adición, pero no espabilo si salgo a la puerta de casa sin ese líquido energético en el cuerpo.

Para mí, tomar café supone una especie de ritual. Me encanta sentir su aroma agradable y saborear su gusto amargo. Debe hacerse a fuego lento y en una cafetera de fogón o italiana, las eléctricas no consiguen darle su auténtico punto. La buena compañía intensifica aún más su sabor. Adoro ir a tomar un café después de las comidas porque es la excusa perfecta para ver a los amigos. Las charlas más agradables del día, sin duda alguna, habitan en torno a una taza de café. Cualquier hora es adecuada para beber café: en el desayuno, a mitad de mañana para disfrutar de un pequeño descanso, después de la comida y alargar, así, la sobremesa, o a mitad de tarde para merendar. Bueno, ahora que lo pienso, la noche es un momento poco oportuno si queremos reconciliarnos con el sueño. Claro que si uno traga litros de café, el efecto se vuelve contrario; los párpados nos pesan y andamos adormilados.

Los árabes descubrieron la planta del café. Sí, fueron ellos. No es un producto exclusivo de los mexicanos ni de los colombianos. Además el mayor exportados de café es Vietnam. El hallazgo de esta planta prodigiosa se encuentra cargado de leyendas. La más conocida data de la época del profeta Mahoma. Cuentan que un pastor notó el cambio que se producía en sus cabras tras haber comido un fruto rojizo. Durante toda la noche, en vez de dormir, estuvieron inquietas, jugueteando alegremente de un lado para otro y llenas de energía. Ya en el siglo XVII llegó a Europa y desde entonces su consumo se ha convertido en el motor de nuestra vida social.

Es cierto que alrededor del café existe una idea negativa: se le considera poco beneficioso para la salud. No obstante, estudios de los antiguos dicen que tiene cualidades positivas; ayuda a tonificar el hígado y a refrescar el latido vital del corazón Sinceramente no conozco cuáles sean las verdaderas consecuencias que supone tomarlo. Sólo sé que la hora del café, es una de mis pequeñas maravillas.

2 comentarios

nilosenimeimporta -

Con el paso del tiempo, cuando recuerde nuestra epoca universitaria, echare de menos esos cafes nuestros que se prolongaban horas y en los que arreglabamos el mundo. Brindo por disfrutar al maximo de lo que nos queda juntas....!

cafeína a las 10 -

Tienes razón con eso de que el café en cafetera eléctrica sabe peor. También en dudar acerca del puritanismo extremo de decir que el café es malo. Gracias por la parte que me toca en eso de disfrutar el café en buena compañía.